Hoy, a petición de mi buen compañero de batallas, hemos realizado otra ruta novedosa.
De nuevo, al igual que hicimos este martes, de la cosecha Reseco.
Pero esta vez, a diferencia de la ruta del martes, tenía una dureza extrema en 2 rampas de nivel Dios.
Una rampa de aproximación a las Minas de Plom desde debajo de la Autopista que pasa por Martorell, que nos ha dejado los riñones calientes para un mes.
A pesar de la extrema dureza de este pepino de rampa, ya conocida por los espartanos, la hemos superado con pundonor, como no podía ser de otra manera.
Hemos ocultado las lágrimas que nos caían con el esfuerzo para no aparentar ser débiles, y hemos apechugado de la mejor manera posible con el esfuerzo.
La siguiente rampa, también de las que te quitan las ganas de vivir, era la ascensión a la Torre Fosada por la cara oculta de la luna.
También era conocida de Mosquito, que no de Vicente, y de igual manera, la hemos ascendido sin derramar ni una gota de sangre, quizás algún peíto sí se hay podido escapar a alguno.
Y por si la cosa no hubiera estado ya de por sí calentita con las rampitas, aún nos quedó fuerza para pegarnos otro calentón de camino a Esparta en la carretera de las Carpas.
Sin duda, una jornada distinta y caliente.
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2 rampas durísimas.
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