Una vez el eclipse pasó, otros fenómenos astrológicos tuvieron cabida en Esparta.
Y es que otro tipo de astros se alinearon también para que Vicente y Mosquito pudieran compartir batalla.
Eso, que es un fenómeno cada vez más esporádico, tuvo lugar este domingo de manera excepcional.
Y como todo suceso extraordinario, fue celebrado por todo lo alto por los 2 componentes de la dupla.
Salidita longeva en distancia que nos acercó hasta la misma orilla del mar Mediterráneo.
En las postrimerías playeras disfrutamos de un almuerzo de nivel como hacía tiempo que no teníamos.
El retorno, que se predecía por lógica más lento que la ida, fue, por el contrario, tan rápido o más que la ida.
Con un Mosquito en modo Vicentino, cogió la cabeza del pelotón e imprimió un ritmo ágil, muy ágil, que incluso, por momentos, conseguía descolgar al bueno de Vicente.
Y es que Vicente, que la primera parte del trayecto apretó, en la segunda parte se vino un poco abajo.
Su batería estaba en modo LOW BATTERY, cosa arto extraña de ver.
Y así es como concluimos una nueva etapa linda.
Dejamos atrás las rutas llanas mitocóndricas que tan bien sientan al Mosquito, para elevarnos un poco por encima de Esparta a petición de Vicente.
Y es que Vicente, siempre anda caliente.
Es culo inquieto, y aunque esté cansado, él siempre quiere más.
Empezamos como siempre y acabamos como siempre.
De inicio el ritmo era maravilloso.
Nuestras mitocondrias se frotaban las manos.
Sus ojos reflejaban la felicidad en su estado puro.
Vicente era capaz de mantener el ritmo mitocóndrico durante más de 2 minutos seguidos.
Pero Mosquito, que es perro viejo, sabía que el martillo de Thor no se haría esperar.
Cuando cogimos el asfalto en el Hotel Bruc Bananas, Vicente ya llevaba los huevos a reventar de mitocondrios y su cerebro hizo cortocircuito.
Ahí cogió la delantera y a tomar por culo los mitocondrios y la felicidad de éstos.
Mosquito tuvo que hacer un nudo en el estómago y ponerse a currar o lo perdía en la lejanía.
Y así me tuvo collado hasta la posada donde nos hincamos unas fresquitas y reconfortantes pintas.
Y un día más cumplimos como hombres en un mundo cada día menos varonil.
Auhhh, auhhh, auhhh.