Hoy regresamos a nuestro emblemático Rio Llobregat, que lleva semanas apartado de nuestras fronteras por culpa de la tribu de los jabalís.
Por suerte hemos descubierto otros modos de surcarlo sin acceder a los límites jabaliteros.
En un alarde de conocimiento sin parangón, Mosquito se ha sacado de la chistera un camino olvidado en el pasado que nos conducía directos a nuestro emblemático rio.
Eso sí, al rio por el margen derecho, margen que todavía no está en cuarentena.
Así que hemos surcado su cauce en paz y tranquilidad, mientras conversábamos de temas banales.
Los kilómetros iban cayendo uno tras otro, igual que los temas de conversación.
Y de esta guisa hemos generado mitocondrios como para una boda.


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Base.
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