Salida en solitario.
Era mi tercer día consecutivo de entreno, y ayer me di una buena paliza corriendo.
Hoy no quería salir acompañado, vaya a ser que me diera un bajón físico.
Subida a la Pastora a un ritmo chino-chanero.
Como todos estos días de confinamiento, las montañas estaban más concurridas que en inviernos pasados.
Hemos llegado a estar bajo cero, y el fresco me ha acompañado toda la jornada.
Mi error, quitarme los guantes en la Pastora para comer la barrita y el gel.
Los dedos de las manos se me han congelado, y no he podido recuperarlos hasta llegar a mi castillo.
Por lo demás todo bien.


