
El título refleja perfectamente como nos hemos sentido hoy los tres espartanos (Estarqui, Isa y Truji) que hemos acometido semejante epopeya. Una batalla que si no nos cubre de gloria nos cubrirá de amoniaco (sinó que se lo digan a Estarqui). Y es que sinó fuera por el apoyo de unos a otros no hubiéramos superado las innumerables rampas y los innumerables ataques del enemigo. A través de caminos repletos de chocolate y sudando por todos los poros de nuestro ser; sufriendo como nuestros antepasados en la batalla de las Termópilas. Un sufrimiento que no terminaría nunca de explicar con palabras, solo palpable luchando a nuestro lado.
Nos enseñaron a no retirarnos jamás, a no rendirnos jamas, a que morir en el campo de batalla al servicio de Esparta era la mayor gloria que podíamos alcanzar en vida. No hay retirada, no hay rendición. No hay lugar para la ternura, no en Esparta, no hay lugar para la debilidad, solo los recios y los fuertes son dignos de llamarse espartanos.
He aquí el culpable que nos ha llevado hasta los límites de nuestro ser. En el Castell de Gelida
Isaias el Espartanillo ha sucumbido al fin a las pruebas de Estarqui. Hoy ha sufrido como nunca.
Y ahí van los datos técnicos:
Distancia total: 86 Km.
Velocidad media: 16,3 Km/h.
Altitud acumulada: 1.700m.
Paradas: Varias para esperarnos. Y almuerzo en Sant LLorenç d'Hortons.
Ruta: Olesa, Abrera, La Beguda, Sant Llorens d'Hortons, Gelida, El Castell de Gelida, Creu de Aragall, Castellví de Rosanes , Martorell, Castellvisbal. Terrasa, Sant Andreu, Martorell, Olesa.